• Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, fapmi-ECPAT España alerta de que la trata y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes también pueden comenzar en entornos digitales aparentemente cotidianos.
  • La entidad presenta el informe ‘Trata y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes facilitadas por la tecnología’ y un material de sensibilización dirigido a adolescentes, orientado a reforzar su capacidad para identificar señales de riesgo y pedir ayuda.

Cada 30 de julio, el Día Mundial contra la Trata de Personas recuerda que la trata sigue siendo una grave vulneración de derechos humanos que afecta a personas adultas, niñas, niños y adolescentes en todo el mundo. Cuando afecta a la infancia y la adolescencia, esta forma de violencia exige una respuesta específica, especializada y centrada en derechos, capaz de reconocer sus características propias y actuar de forma temprana ante cualquier situación de riesgo.

En los últimos años, las tecnologías digitales han transformado las dinámicas de trata y explotación sexual ampliando los espacios de riesgo y las formas de contacto, manipulación, presión, control, difusión y monetización. Redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos, plataformas de contenido, páginas de anuncios, servicios digitales y canales privados pueden utilizarse para aproximarse a niñas, niños y adolescentes, observar sus intereses, construir vínculos de confianza, formular falsas promesas o trasladar progresivamente la relación hacia espacios menos visibles.

Con motivo de esta fecha, fapmi-ECPAT España presenta el informe ‘Trata y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes facilitadas por la tecnología. Análisis de la problemática, dinámicas de victimización y prioridades para la prevención, la detección y la protección’, elaborado en el marco del proyecto TRATAndo Bien. El documento aborda la tecnología como una dimensión transversal de la problemática, y no como un escenario separado de la violencia presencial. Esta mirada permite comprender que las TIC pueden intervenir no solo en la captación inicial, sino también en la manipulación, la coacción, el control, la explotación y la prolongación del daño.

 

Una realidad especialmente grave cuando afecta a niñas, niños y adolescentes

 

La trata y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes siguen siendo realidades difíciles de dimensionar. Los datos oficiales reflejan únicamente los casos detectados o registrados, por lo que deben interpretarse con cautela y no permiten conocer la magnitud real de la problemática.

Según el Informe Mundial sobre Trata de Personas 2024 de UNODC, en 2022 se detectaron 69.627 víctimas de trata en el mundo, un 25 % más que en 2019. Las víctimas infantiles aumentaron un 31 % y niñas, niños y adolescentes representaron el 38 % del total de personas detectadas. En la Unión Europea, durante 2024 se registraron 9.678 víctimas de trata, principalmente con fines de explotación sexual y laboral; y en 2023, último año con datos consolidados por edad, las personas menores de edad constituyeron el 13 % de las víctimas registradas. En España, el CITCO identificó en 2025 a 1.869 víctimas de trata y explotación sexual o laboral, entre ellas 28 personas menores de edad.

Estas cifras muestran solo una parte de la realidad. Muchas situaciones pueden permanecer ocultas tras relaciones afectivas, falsas promesas, ofertas laborales, dinámicas de dependencia, intercambios aparentemente voluntarios o comunicaciones desarrolladas en entornos digitales privados.

En este contexto, es fundamental no reducir la relación entre trata y tecnología a la captación online. Las TIC pueden intervenir en distintas fases del proceso de explotación: contacto inicial, generación de confianza, manipulación, solicitud de imágenes, presión, control, vigilancia, organización de encuentros, difusión de contenidos, obtención de beneficios y mantenimiento del sometimiento.

Tampoco toda violencia sexual online constituye trata. Conductas como el grooming, la sextorsión, la difusión no consentida de imágenes íntimas, la creación de desnudos sintéticos o la producción y distribución de material de abuso sexual infantil tienen entidad propia y deben identificarse con precisión. Sin embargo, pueden formar parte de una trayectoria más amplia de explotación cuando se utilizan para aproximarse a una persona menor de edad, manipularla, coaccionarla, controlarla o someterla.

Por ello, la prevención y la detección deben atender al conjunto de la dinámica: qué relación de poder se establece, qué finalidad persigue la otra persona, qué beneficio obtiene, qué ocurre cuando la niña, niño o adolescente se niega y qué mecanismos de presión o control se están utilizando.

 

Empoderar a chicas y chicos: información clara para pedir ayuda

 

La prevención de la trata y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes no puede centrarse únicamente en advertir sobre los riesgos. También debe garantizar que chicas y chicos cuenten con información clara, comprensible y adaptada a su realidad, que les permita reconocer situaciones que pueden no parecer peligrosas al principio, identificar señales de presión o control y saber que pueden pedir ayuda sin miedo a ser culpabilizados.

Con este objetivo, fapmi-ECPAT España ha elaborado un material de sensibilización dirigido a adolescentes, pensado para trabajar directamente con ellos y ellas la relación entre trata, explotación sexual y uso de las TIC. El recurso parte de una idea sencilla pero fundamental: no siempre se nota; a veces empieza como algo normal.

Una oferta ‘demasiado buena’, mucha insistencia, un ‘no se lo digas a nadie’, una persona que parece de confianza, una petición de fotos, el cambio a otra aplicación, la presión para quedar a solas o el control sobre con quién se habla pueden ser señales de que una relación digital está dejando de ser segura.

El objetivo del material no es generar miedo ni responsabilizar a adolescentes por utilizar internet. Las TIC forman parte de sus relaciones, su ocio, su aprendizaje, su participación y su construcción de identidad. Precisamente por eso, es fundamental que conozcan las dinámicas que pueden aparecer en entornos digitales para que puedan reconocerlas, pedir ayuda y contar con entornos adultos capaces de protegerles.

La sensibilización debe transmitir un mensaje protector: pedir ayuda no mete en problemas; pedir ayuda protege. No es necesario saber explicar exactamente qué está pasando ni tener la certeza de que se está ante una situación de trata o explotación para pedir apoyo. Si algo incomoda, asusta, presiona o genera dudas, contarlo a una persona adulta o profesional de confianza puede ser el primer paso para interrumpir la dinámica de control.

VER MATERIAL DE SENSIBILIZACIÓN: 

 

Comprender mejor la explotación facilitada por la tecnología

 

El informe presentado por fapmi-ECPAT España analiza la trata y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes facilitadas por la tecnología desde una perspectiva de derechos de infancia, género, prevención, detección y protección integral.

El documento propone comprender la tecnología como una dimensión transversal del continuo de explotación. Esto significa que los entornos digitales no deben analizarse como un espacio separado de la violencia presencial, sino como parte de dinámicas híbridas en las que lo online y lo offline pueden combinarse de forma progresiva. Una interacción digital puede desembocar en encuentros presenciales, del mismo modo que una situación iniciada fuera de internet puede continuar mediante mensajes, amenazas, difusión de imágenes o control digital.

El informe identifica, además, varias prioridades para la respuesta: mejorar la delimitación conceptual, fortalecer los sistemas de información, incorporar la dimensión digital a los protocolos de detección y derivación, reforzar la prevención con participación infantil y adolescente, formar a profesionales, garantizar canales de ayuda accesibles y exigir responsabilidades efectivas a las plataformas digitales.

En este sentido, la respuesta no puede centrarse únicamente en la conducta de niñas, niños y adolescentes. Haber aceptado un contacto, mantenido una conversación, confiado en alguien o compartido una imagen no reduce su derecho a la protección ni elimina la posible existencia de manipulación, presión o desigualdad de poder.

CONSULTAR EL INFORME:

Fapmi-ECPAT España (2026). Trata y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes facilitadas por la tecnología

Informe que analiza cómo la tecnología transforma las dinámicas de trata y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, facilitando la captación, la manipulación, el control, la explotación y la prolongación del daño. Examina la magnitud y las tendencias del fenómeno, los patrones emergentes, las vulnerabilidades y los impactos, y plantea prioridades para reforzar la prevención, la detección profesional, la protección integral, la responsabilidad de las plataformas digitales y la coordinación institucional.

 

La tecnología también debe formar parte de la respuesta

 

Los entornos digitales plantean riesgos, pero también pueden formar parte de la prevención y la protección. Pueden facilitar la difusión de información adaptada, la detección de posibles situaciones de explotación, la conservación de evidencias, la habilitación de canales confidenciales de ayuda y la cooperación entre instituciones, entidades especializadas y empresas tecnológicas.

Fapmi-ECPAT España subraya la necesidad de una respuesta conjunta que incluya educación afectivo-sexual y digital, formación especializada para profesionales, investigación proactiva en entornos digitales, mecanismos accesibles de comunicación y denuncia, cooperación internacional, atención especializada y medidas de seguridad incorporadas desde el diseño de las plataformas.

Prevenir la trata y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes exige mirar también aquello que sucede detrás de una pantalla. Un mensaje, una oferta o una relación digital pueden formar parte de una estrategia de manipulación, presión o control. Pero una conversación a tiempo, una persona adulta que escucha sin juzgar y una respuesta profesional adecuada también pueden interrumpirla.

La protección de la infancia y la adolescencia en entornos digitales no puede depender solo de que chicas y chicos sepan identificar todos los riesgos. Requiere entornos seguros, personas adultas disponibles, profesionales formados y formadas, plataformas responsables y sistemas capaces de actuar antes de que la explotación se consolide.

NOTA DE PRENSA DISPONIBLE EN: