El pasado 2 de diciembre, la Casa Esment de Palma acogía el III Foro Turismo e Infancia: encuentro internacional sobre la protección de los derechos de la infancia y adolescencia en el sector turístico, organizado por fapmi-ECPAT España con la colaboración de RIU Hotels & Resorts y la financiación del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
El evento ha sido un punto de encuentro entre administración pública, empresas y entidades del tercer sector y ha servido para abordar los distintos riesgos que afectan a la infancia y la adolescencia en el sector de los viajes y el turismo y para debatir sobre soluciones y buenas prácticas en este ámbito.
Rosario Sánchez, secretaria de Estado de Turismo del Gobierno de España, inauguró la jornada haciendo hincapié en la necesidad de trabajar de forma coordinada para lograr que el sector de los viajes y el turismo quede libre de violencia sexual. Sánchez señaló la importancia de abordar, con rigor y evidencia científica, este tipo de problemáticas que en ocasiones pueden ser incómodas, y destacó la importancia de que Administración y sector privado no miren hacia otro lado.
Para Sánchez, “el abuso sexual infantil no es una causalidad del turismo, pero tenemos que comprender por qué sucede en entornos turísticos, aprovechando infraestructuras turísticas”. La secretaria señaló que, a partir de ese diálogo, es necesario activar a todos los agentes implicados para conseguir su erradicación y lograr no solo que el sector turístico sea un lugar seguro para niños, niñas y adolescentes, si no que sea “un espacio hostil para agresores sexuales”.
El turismo como espacio de responsabilidad compartida
Durante el Foro se insistió en la importancia de dejar de ver el turismo como un ámbito excepcional o ajeno a las obligaciones de protección de la infancia. El sector privado, las administraciones públicas, las entidades sociales, la academia y la ciudadanía tenemos roles diferentes pero complementarios en la protección de niños, niñas y adolescentes, también en este sector.
Por ello, durante el evento se compartieron buenas prácticas que ya se están desarrollando y se trabajó en la creación de protocolos para distintos ámbitos del sector.
El objetivo es lograr la protección de la infancia y la adolescencia en todos los contextos donde se desarrollan y ante todo tipo de violencias. Además de la violencia sexual, es importante crear un ambiente protector en el sector turístico ante dinámicas como la negligencia y abandono temporal, la violencia emocional, el acoso, el abuso físico, la captación con fines delictivos, las desapariciones de corta duración, y la trata, además de modalidades de violencia institucional derivadas de respuestas tardías o inadecuadas.




