Con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, el proyecto de Aethnic y fapmi-ECPAT España ‘Turisme i drets de la infancia’ trabaja para promover los derechos de la infancia y la adolescencia en el contexto del turismo, con perspectiva de género.
Como parte de las actividades del proyecto y a partir de encuestas a ciudadanía, profesionales del sector y estudiantes de turismo y de entrevistas con expertos y expertas, cargos de la administración pública y distintas ONG, se ha llevado a cabo una investigación que analiza el impacto del turismo en la vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes, especialmente frente a las violencias sexuales, una realidad aún poco visibilizada. Una de las principales conclusiones extraídas es que el turismo actúa como un factor de vulnerabilidad para la infancia, una situación que se repite en destinos turísticos de todo el mundo, tanto en el sur global como en el norte global.
Los primeros resultados evidencian una preocupante falta de preparación y conciencia ante esta problemática. Más del 70 % de las personas encuestadas reconoce no tener claridad sobre la magnitud de la violencia sexual a personas menores de edad en Barcelona. La mayoría de establecimientos turísticos carece de protocolos claros y formación específica y un 91 % del personal afirma no disponer de estrategias ni herramientas para afrontar estas situaciones. Además, existe una fuerte resistencia del sector turístico a abordar el tema, por temor a dañar su imagen o atraer clientela no deseada.
En Cataluña, el perfil más frecuente de agresor sexual identificado es el de hombres jóvenes que viajan a Barcelona o a la Costa Brava en el marco del turismo de borrachera, incorporando el «consumo de prostitución» como parte de su «experiencia vacacional». Dentro del contexto del llamado “consumo de prostitución”, en algunos casos se ha detectado la participación de personas menores de edad, lo que constituye explotación sexual infantil, ya que la participación de niños, niñas y adolescentes en este tipo de actos nunca puede considerarse consensuada.
Las zonas de mayor riesgo en Barcelona señaladas por la ciudadanía son el Raval, el Gótico, la Barceloneta y otras áreas de alta afluencia turística y ocio nocturno.
Ante esta realidad, los resultados preliminares subrayan la necesidad urgente de avanzar hacia un modelo turístico comprometido con la protección de la infancia. Esto implica formar a profesionales del sector, establecer protocolos de actuación, sensibilizar a la sociedad y garantizar la implicación de las administraciones públicas. Asimismo, se considera prioritario investigar con mayor profundidad la relación entre el turismo y determinados factores de vulnerabilidad que afectan a las personas menores de edad, como son las situaciones de tutela, la pobreza o la migración.
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